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COSTES Y COSTAS DE OBTENER JUSTICIA. CAPERUCITA Y EL LOBO.

Escrito por Cesareo Guerra, el 29 abril, 2017. Archivado en Casos prácticos, Noticias y novedades Guerra, Noticias y novedades legislativas


¿Qué son los honorarios? ¿qué son las costas?, ¿qué me constará el procedimiento judicial? ¿Recupero algo?.

Va Caperucita por el bosque y, de repente, se encuentra con el lobo feroz. Caperucita le dice al lobo. -“¡a ti te andaba buscando yo!. Sé que eres abogado y preciso de tu asesoramiento para poner una demanda en el juzgado contra mis hermanos por la herencia de mi pobre abuelita que ha desaparecido, seguramente ha muerto. Además quiero poner una querella por el asesinato de mi abuelita contra quien lo haya hecho. No me quiero gastar mucho dinero.
-¿Cuánto me va a costar esto Lobezno?. Que sepas Lobo feroz que me he informado bien en las redes sociales y en google sobre lo que cuesta un abogado y no es muy caro, vamos, que no es muy complicado tu trabajo ¿no?, aunque me veas tan guapa y elegante vestida de rojo, soy lega en derecho ¿sabías?”.

El Lobo, que es uno de los mejores abogados del bosque, girando levemente su mirada hacia su izquierda (sabemos los abogados que los testigos, o los que son interrogados, que hacen este gesto ocular a la izquierda es posible que estén mintiendo, a esto se le llama “visión constructiva”) dice a Caperucita que no sabía que había fallecido la abuelita y que se siente dolido, arrepentido y triste por esa desaparición y añade el Lobo. – “Te ayudaré con la demanda y la querella y te defenderé ferozmente de las intenciones de tus hermanos “malos” en la herencia de la pobre abuelita y en la querella, todo ello, sin cobrarte nada de mis honorarios profesionales como letrado”. Caperucita, contenta de alegría, y aunque no entendía por qué el lobo dice arrepentirse de la muerte de su abuelita, exclama – “¡¡¡entonces no me costará nada esta demanda y la querella, ir al juzgado es gratis para mí!!!”.
El abogado lobezno esboza una mueca dejando relucir sus colmillos y mirando a caperucita le dice -“niña, el primer consejo que te voy a dar es que no te informes de asuntos jurídicos ni de gastos ni costes de la justicia en las redes sociales, te liarás. Y el segundo consejo que te doy es que hay que comprobar que efectivamente tu abuelita está muerta.”

Continúa el peludo letrado diciendo a caperucita. -“Te voy a explicar cómo estás pagando ya parte de los costes del servicio de la Administración de la Justicia y qué significan los gastos necesarias realizar para acceder a este servicio de para obtener justicia, y también te hablaré de las costas procesales, pero como está a punto de comenzar a llover vamos a la casa de tu pobre abuelita y te cuento allí dentro.”

El lobezno le contó a Caperucita que además de no cobrarle los honorarios en primera instancia, esto es, hasta que resuelvan en primera instancia sobre tu herencia y tampoco cobrarle nada de honorarios hasta que se abran diligencias previas, tiene otra buena noticia, pues los costes que comporta la Administración de Justicia, esto es, pagar el sueldo a jueces, funcionarios, letrados de la administración de justicia, a los fiscales, los gastos que proceden del mantenimiento de edificios, el material, mejora de instalaciones tecnológicas, alquiler de edificios, infraestructuras, justicia gratuita, asistencia al detenido, etc, ya los estás pagando, en parte, con los impuestos de Caperucita y de todos los habitantes de este bosque, pues esta financiación procede básicamente de los presupuestos generales del Estado y de los presupuestos de las comunidades autónomas que tengan cedidas competencias en materia de Justicia, como la tiene esta Comunidad Autónoma del Bosque.

Pero como las partidas de estos presupuestos generales del Estado y de las comunidades autónomas que se destinan a los costes que se generan en estos servicios no son suficientes, (o más bien los sucesivos gobiernos de este Bosque no destinan cantidades suficientes y convenientes al servicio de la Justicia) estos costes también se consiguen a través de financiación propia y directa de aquellos ciudadanos del bosque que acceden a los juzgados, esto es, de gente como tú. Y lo hacen de dos formas:
a) La tasa judicial que deben pagar las personas jurídicas (empresas) que quieran ser parte en determinados procesos judiciales. En los procesos civiles se pagan tasas en todos los procesos, excepto los siguientes: los relativos al estado civil, división e patrimonios, monitorios, verbales de cuantía inferior a 2.000 euros, demanda de ejecución de laudos arbitrales dictados por Juntas Arbitrales de consumo, demanda de ejecución hipotecarias de vivienda habitual; en el ámbito contencioso-administrativo, en el social-laboral cuando se recurre. Le dice el Lobo a Caperucita que en el ámbito penal no se pagan tasas, así que te lo ahorras de los gastos de la querella. Tu tampoco pagas tasas en la demanda de la herencia de tu abuela porque las personas físicas no pagan tasas judiciales gracias a la reciente reforma legislativa introducida por el RD-L 1/2015 de 27 de febrero. Lo malo es que los que han pagado tasas antes de esta reforma del año 2015 no pueden pedir su devolución pues, como ha señalado el Tribunal Constitucional en la sentencia que menciono seguidamente, los que han pagado la tasa antes de esta ley “han logrado impetrar la potestad jurisdiccional que solicitaban”, es decir, no se producido una lesión del derecho fundamental que deba repararse mediante la devolución del importe pagado de la tasa.

Respecto a la cuantía de las tasas judiciales, estas han bajado considerablemente pues el que fue ministro de justicia Sr. Gallardón las había puesto muy caras. Es muy reciente la sentencia del Tribunal Constitucional de fecha 21 de julio de 2016 en el que declara inconstitucional ciertos artículos de la Ley 10/2012 de las tasas del ministro Gallardón, lo que provocó una rebaja sustancial de la cuantía de las tasas judiciales pues declara ese alto Tribunal la inconstitucionalidad y nulidad de lo siguiente: En el orden jurisdiccional civil: (…) el pagar 800 euros para la Apelación: Casación y extraordinario por infracción procesal, pagar 1.200 €; en el orden jurisdiccional contencioso-administrativo, en el procedimiento Abreviado: 200 € y en el Ordinario: 350 €; en apelación: 800 €; Casación: 1.200 €; y en el orden social: Suplicación: 500 € o Casación: 750 €. Así es, estas cantidades ya no se tienen que pagar por vulnerar la Constitución.
Esto es Caperucita- le dice el Lobo- por ejemplo, si te pone el guarda forestal una multa por velocidad o mal estacionamiento de tu carro y tu carro estuviere a nombre de alguna empresa tuya, ya no tienes que pagar 200 euros de tasa fija para poder recurrir la multa en el juzgado contencioso-administrativo. Ni tus hermanos, si pierden la demanda que le vamos a poner no tendrán que pagar la tasa de 800 euros para poder recurrir la sentencia en apelación ante la Audiencia Provincial.

b) El depósito judicial para poder recurrir una resolución judicial. Se paga poco caperucita aquí son 25 euros para recursos contra resoluciones no definitivas y 50 euros para el resto de resoluciones.) El pago del depósito se aplica también al ámbito penal, sólo si eres acusación popular.

-“Mira bien Caperucita, añade el letrado, las tasas judiciales y los depósitos (gastos para acudir al servicio de la justicia) que te he hablado son parte de las costas de un procedimiento judicial. Como ves Caperucita la tasa judicial por un lado y el depósito para poder recurrir por otro, además de ser instrumentos de financiación impositiva por el Estado que hay que pagar previamente antes de litigar o recurrir, es también recuperable mediante la condena en costas resuelta por el juez a tu favor por medio de la tasación de costas, si así lo estima el juez al condenar a la otra parte al pago de tus costas. Esto es, ambas forman parte de las costas según se dispone en el reformado artículo 241.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. En cambio en el orden penal, al no estar considerado el depósito ni la tasa como parte de las costas, el juez no puede condenar al que perdió el pleito a reintegrarlas a la otra parte.”

-“Fíjate Caperucita- le dice el Lobo- siguiendo con el asunto de los costes de la justicia, informarte que para el año 2016 hay un presupuesto de 1.577,67 millones de euros, sólo un 7% más que el ejercicio pasado y la mayoría va destinada a la modernización de la justicia, pero estas cantidades siguen siendo insuficientes para que el servicio de la Justicia en este inmenso Bosque y con tantas personas que precisan de este servicio.

“Entonces- salta Caperucita- y dice -¿Qué tengo que pagar yo?. ¿Qué diferencia hay entre estos costes y las costas?.”

-“Son dos cosas diferentes Caperucita, los costes son los que te he dicho antes, los diferentes gastos que deben sufragarse a través del Estado y de las comunidades autónomas a través de la recaudación de impuestos, por un lado, y por otro, se recauda a través de las personas (fundamentalmente empresas) que acuden a este servicio jurisdiccional (La Justicia) mediante el pago de tasas judiciales y los depósitos judiciales para que, de este modo también, se financie la administración de justicia, y las costas del procedimiento son los gastos particularizados, más estrictos que los gastos procesales, de cada litigante (persona física o moral) que quiera interponer una acción judicial o defenderse de una acción que se dirija contra él, en un Juzgado o Tribunal.”

-“Más claramente te digo esto: no se llaman costas procesales lo que tu pagas a tu propio abogado o lo que pagas a tu procurador o a tu perito en tu defensa. Estos son simplemente gastos particulares que tienes como litigante con tus profesionales, cuya cuantía y encargo se acuerdan libremente entre ellos. En cambio se llaman costas procesales a aquella parte de los propios gastos procesales que has tenido que sufragar (y que el art 241.1 Ley de Enjuiciamiento Civil dice cuales son: tu abogado, tu procurador, gastos que has tenido de anuncios edictos, depósitos, facturas de los peritos, certificaciones o copias que te han costado dinero, aranceles o tasas que has pagado) que pueden ser reclamados a la parte contraria (a tus hermanos en tu caso) cuando una resolución judicial así lo declare. Así es, las costas procesales es lo que te paga el contrario que ha perdido el pleito o que te tiene que pagar porque ha pleiteado con temeridad y así lo declara el juez a tu favor para sufragar parte de los gastos que tú has soportado en tu defensa (los señalados en el artículo 241.1 de la LEC antes citado).”
“Por tanto, es importante que sepas, Caperucita, que si tu ganas el pleito a tus hermanos en la declaración de herederos y el juez les condena en costas, tu podrás recuperar parte de los gastos que has tenido que sufragar (algunos de los que hayas tenido los cuales se enumeran en el citado artículo 241.1 de la LEC, como el abogado (yo, el lobo), tu procurador, tu perito…). Estas costas las recibirás Caperucita en concepto de indemnización, pero ojo, esa indemnización que recibes tributa en tu declaración de la renta del próximo ejercicio como ganancia patrimonial pues la Dirección General de Tributos señala que al tratarse de una indemnización a la parte vencedora: “ el pago (por parte de la entidad condenada en costas) de los honorarios del abogado y procurador en que ha incurrido el consultante, la incidencia tributaria para este último viene dada por su carácter restitutorio del gasto de defensa y representación realizado por la parte vencedora en un juicio, lo que supone la incorporación a su patrimonio de un crédito a su favor o de dinero (en cuanto se ejercite el derecho de crédito) constituyendo así una ganancia patrimonial, conforme con lo dispuesto en el artículo 33.1 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio (BOE del día 29)”.
-“Sería como un resarcimiento a tu favor por el daño de la conducta de tus hermanos por ponerte una demanda o por defenderse de tu demanda cuando tienes razón en tu petición o en tu defensa y el Juez admite enteramente tu pretensión desestimando las tesis del contrario.”
Caperucita pregunta a su abogado -“¿Por qué dices que las costas que me pague el contrario recuperaré sólo parte de esos gastos que he tenido con mi abogado y mi procurador?. Al final salgo perdiendo algo de dinero.”
Y el Lobo le dice a Caperucita que efectivamente, al final, posiblemente, no recupera Caperucita todo porque y que debe entender primeramente, que entre abogado y cliente rige la libertad de pactos y de empresa y se puede pactar los honorarios libremente, por eso los que son condenados a costas, esto es, a pagar al contrario los gastos que ha tenido el contrario en el pleito, no pueden estar supeditados o condenados a satisfacer las cantidades que han pactado el abogado contrario y su cliente y que no han sido negociadas con el litigante perdedor.
Sigue hablándole el Abogado lobezno a su cliente diciéndole que para calcular las costas procesales se han establecido unos baremos o tarifas fijos para evitar el enriquecimiento injusto y caer en desequilibrios o minutas abusivas en contra de quien ha sido condenado en costas. Estos baremos se encuentran fijados por cada uno de los colegios de abogados que hay en España y, respecto a los procuradores sus derechos económicos se contienen en sus aranceles fijados por el Real Decreto 1373/2003, de 7 de noviembre, por el que se aprueba el arancel de derechos de los procuradores de los tribunales. Lo mismo ocurre con otros funcionarios y profesionales donde sus derechos económicos deben estar sometidos para la tasación de costas al rigor de sus aranceles. “Por eso- dice el peludo abogado- si yo te cobrara más del límite de lo que se dice en ese baremo o criterios del Colegio de Abogados del Bosque, el contrario te devolvería el límite expuesto en ese baremo, pero la diferencia, hasta pagar lo que tu y yo hubiéramos acordado, debes abonármela tu Caperucita.”
Es lo que ha determinado el Tribunal Supremo en la sentencia de 21 de mayo de 2007 lo siguiente: “Esta Sala ha venido declarando que lo concedido a la parte ganadora es un crédito frente a los obligados al pago de las costas procesales y no un derecho de repetición o de reembolso de lo abonado por los acreedores a los abogados que los defienden..:”
El lobo aclara -“cuando haya condena en costas procesales y la resolución que lo acuerde ha adquirido firmeza, tus hermanos deberán en el plazo de 10 días pagar las costas que haya tasado el secretario judicial, que se llama ahora Letrado de la Administración de justicia. Si no pagan o impugnan las costas procesales por excesivas o indebidas se abriría un incidente de costas que lleva su procedimiento diferenciado en el juzgado y que previo dictamen del Colegio de Abogados, termina con una resolución del juzgado confirmando la tasación realizada o dando la razón a la parte que la impugnó.”
“El fundamento de la existencia de la condena en costas al que pierda el pleito (criterio de objetividad o de vencimiento) o litigue con temeridad (criterio subjetivo o de la temeridad) y sea condenado en costas a favor de la otra parte se basa en la aplicación y observancia del principio de indemnidad, esto es, que el hecho de litigar no suponga, en la medida de lo posible, un gasto económico a quien se ha visto obligado a acudir a los tribunales en defensa de sus derechos. Vamos, que le salga casi gratis los gastos que ha tenido que soportar recuperándolos de la parte contraria. Entiende Caperucita que esto puede ocurrir, esto es, el que por condenar al contrario recuperes parte de lo que te has gastado en abogados procuradores….tanto si tú demandas a tus hermanos en esta herencia y te dan la razón enteramente, como si eres demandada por tus hermanos y a ellos el juez le desestima las pretensiones de su demanda.”
Caperucita interrumpe a su abogado y le pide que le ponga un ejemplo de honorarios de abogado y procurador, pues señala Caperucita que es fácil saber qué cuesta una cesta de flores, un vestido rojo, un médico, un restaurante, pero no un abogado o un procurador.
“-Caperucita, esto que me pides es muy complicado, pero te pondré algunos ejemplos si me prometes perdonarme en algo que te he hecho que me pesa y de lo que me encuentro muy arrepentido y que por ese hecho no te voy a cobrar mis honorarios.
“Vale -dice Caperucita- pero me tienes que decir qué has hecho y en qué debo perdonarte”.
-Te lo contaré cuando termine de explicarte y contestarte a tus preguntas, contesta el Lobo.
-“Mira Caperucita, para las personas no es barato acudir a la justicia, que, como has visto, tienen que pagar tasas, depósitos, abogados, procuradores, peritos…. En ocasiones la gente no acude a la justicia porque es un servicio caro. El Legislador, sabedor de este problema, ha venido modificando y dictando leyes que permiten a las personas reducir estos costes/gastos. ¿Cómo lo ha hecho?, La Constitución española establece que la justicia será gratuita para quienes acrediten insuficiencia de recursos para litigar. Bueno, eso es perfecto ¿pero qué pasa con las personas cuyos recursos económicos son algo escasos, pero que no cumplen con los requisitos para acceder a la justicia gratuita, a esa que se subvenciona con los presupuestos generales del estado y de las comunidades autónomas?. Ha habido avances legales Caperucita para minimizar-incluso para eliminar- los gastos necesarios para acceder a la justicia. Por ejemplo, no es preceptiva la actuación de abogado ni la de procurador cuando se reclaman cantidades de hasta 2.000 euros. También se ha posibilitado el divorcio de mutuo acuerdo-sin hijos- ante notario, sin necesidad de abogado ni procurador (cuesta el divorcio ahora en el notario unos 250 euros). Desde luego, como he dicho antes, rebajando la cuantía de las tasas judiciales como ha hecho el Tribunal Constitucional o eximiendo de pago de tasas a las personas sin recursos como hemos dicho anteriormente. Los procedimientos monitorios en España y los monitorios europeos (en ellos se reclaman cantidades vencidas, liquidas y exigibles), no precisan de abogado ni procurador. Además, ahora, con el Anteproyecto de Ley del Código Mercantil se pretende librar a las sociedades mercantiles y a sus administradores, que estén en causa de suspensión de pagos, a tener obligatoriamente que acudir a un procedimiento concursal ante el juzgado de lo mercantil (como es obligatorio ahora) con lo costoso que supone este procedimiento concursal (abogado procurador auditor, periciales, tasas, Administrador concursal, depósitos…) y lo colapsado que están los juzgados mercantiles, pues, cuando se apruebe este Anteproyecto los administradores de sociedades con activos insuficientes sólo tendrán que otorgar escritura pública haciendo constar esta circunstancia que, junto con un informe sobre operaciones de liquidación, relación de créditos y otros requisitos documentales más, no están obligados a ir al juzgado sino que depositarán esa documentación en el Registro Mercantil y el registrador lo comunicará telemáticamente al juzgado para que el juzgado declare el concurso. La publicación en el Boletín Oficial del Registro Mercantil será gratuita, pero la publicación en diarios será a cargo del liquidador.”
“Poco a poco Caperucita, como ves, se van minimizando los gastos que tiene que soportar una persona que quiere acceder a los servicios de la justicia.”
“En cuanto a los letrados, te repito Caperucita que hay libertad de empresa y de pactos y que debes tener en cuenta del abogado que contrates, al menos, estas cosas: especialización en la materia, experiencia profesional, ponderación por volumen de documentos que tiene que manejar, número de personas contra las que hay que pleitear, cuantía del procedimiento que incide en la responsabilidad del abogado, y que sea un abogado con ética profesional y personal y….. sobre todo en mi caso, te pido que seas comprensiva y misericordiosa. Verás tu abuelita no ha muerto la había escondido yo en una cueva del bosque porque quería vestirme como ella y darte un susto de muerte. Claro, es que soy un lobo y no me puedo resistir, tengo ese defecto de nacimiento.”
En ese momento entra el cazador del Bosque en la casa de la abuelita y apuntando con una escopeta al Lobo le dice -Lobo malo! tu entierro no tendrá coste para nadie, pues nadie te velará!!. Inmediatamente, sin pensarlo, Caperucita sale a proteger al Lobo interponiéndose entre el Cazador y su abogado y dice – “Creo que todos aquí debemos pedirnos perdón. Yo la primera al Lobo pues he abusado de su buena voluntad y he procurado no pagarle nada por sus servicios, con mentiras y despreciando la importancia de su trabajo y de sus derechos, pensando sólo en los míos. No es excusa mi falta de dinero para pagar al Lobo sus servicios. He sido egoísta. Por un momento, cuando me dijo el Lobo lo que ha hecho con mi abuelita le he juzgado con mucho rencor. Hay que entender que todos cometemos errores y el Lobo no ha podido contenerse, es su naturaleza, ha nacido así, ya le conocemos, pero estoy convencida que lucha por enmendarse. Estoy alegre porque mi abuelita está viva y quiero recordaros a los dos que os debéis perdonar siempre, no sin antes convenceros que no debéis juzgar a nadie por su apariencia, ni por su condición, ni por sus defectos o por su naturaleza. Ni el Lobo al Cazador, ni el Cazador al Lobo, pues, “No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados”.

Cesáreo Guerra Gali
Abogado

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